miércoles, 2 de marzo de 2016

Abuso es sistemático, es progresivo”

Cada día en Nicaragua son abusados casi 14 niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años, basados en las estadísticas del Instituto de Medicina Legal (IML), sobre los casos que atiende.
De las 6,052 víctimas de abuso sexual que recibió el IML en el 2014, 5,035 estaban entre ese rango de edad.
Y aunque el informe estadístico del 2015 no ha sido publicado, a inicios de 2016 autoridades del IML informaron que el año pasado el 90% de las víctimas de abuso sexual fueron menores de edad de 0 a 13 años. El Nuevo Diario conversó con el sicólogo Manuel Leiva Loredo sobre los factores que determinan este problema.

Las estadísticas del Instituto de Medicina Legal indican que casi el 90% de las víctimas de abuso sexual son menores de edad ¿qué lectura podemos hacer de ello?
Tiene que ver con el hecho que la sociedad es bastante adultista. Aunque se han promulgado leyes, códigos y tratados internacionales que abogan por la niñez, realmente en el imaginario de la gente el niño todavía es un sujeto, pero que no tiene derechos; los padres deciden sobre lo que los hijos quieren, hasta la ropa, entonces es como que el niño no tiene opción de decidir. Esta visión adultista hace que los niños sean más vulnerables. Si nos vamos a los términos, por ejemplo infante, de infancia, eso se ocupaba en Roma, la palabra infante viene de infantería, que eran los que andaban a pie en la guerra y eran los primeros en mandar a combate. En la medida en que la sociedad mantiene esa postura arcaica que el niño no tiene derecho lo hace más vulnerable; vemos a padres que dicen que son sus hijos en un sentido de posesión que va más allá del hecho de amarlos y protegerlos, si no de decidir por ellos.
Esto hace que sean más vulnerables a la hora que quisieran defenderse. Otro factor que incide es la obediencia, al niño mucho se le recalca ser obediente y ante figuras de poder, como los abuelos, los profesores, los adultos en general.
Las estadísticas del Instituto de Medicina Legal también muestran que los abusadores son familiares o allegados a la familia ¿eso está determinado por la situación que me acaba de describir?
La estadística es bastante clara, la mayoría de abusos ocurren en la casa, excepto violaciones por delincuencia común, pero esos son estadísticamente menos. Por eso ahora el Código contempla el término violación agravada, lo agravado lo da no solo la ventaja, la premeditación y la alevosía, sino el tener vínculo con la persona. Ocurre también porque el niño generalmente pasa solo, tenemos que entender que la mayoría de padres andan trabajando la jornada laboral de 8 horas o más y eso agudiza la situación de vulnerabilidad, y más en familias numerosas y con el hacinamiento que se vive en Nicaragua. Todas esas condiciones facilitan el que alguien agarre a un niño y abuse de él. Hay que entender el abuso desde varias cosas previas, o sea, la violación o el acceso carnal es lo último que ocurre. El abuso es sistemático, es progresivo, comienzan desde observarlo, manosearlo y va escalando el nivel hasta que llegan a la penetración, que sería en el ideal masculino la cúspide de la sexualidad. Entonces tiene que ver mucho con cómo nos enseñan a ser hombres y cómo nos enseñan a ser mujeres y cómo vivir nuestra sexualidad.
¿Por qué? Explíqueme mejor eso, por favor.
En el hombre, por ejemplo, la sexualidad es más objetiva. Al hombre se le enseña en la socialización de género que es hombre si tiene acceso carnal, no mira los preámbulos de la actividad sexual como algo que lo llena, no siente que la caricia, el abrazo, el afecto son parte de la sexualidad, él es concreto, lo que quiere es el acceso carnal. Entonces con el niño, aunque va llevándolo por un camino progresivo, el fin que busca es el acceso carnal. La violación es un hecho de poder y aunque sí se busca el acceso carnal, la satisfacción está más en el sometimiento, no solo físico y de golpes, sino en el hecho de imponerse sobre otra persona, el hecho de no atender sus necesidades, eso también tiene que ver con la construcción de masculinidad porque la sociedad le enseña que él es quien manda. En lo que llamamos machismo o masculinidad androcéntrica ves que en la escala va el hombre arriba, después las mujeres, después los niños y después las personas con opciones sexuales diferentes, entonces como siente que está arriba siente que tiene poder sobre todos los que están abajo.
¿La poca denuncia que hay de los casos de abuso sexual infantil es por el hecho de que los principales victimarios son familiares o conocidos?
Tiene que ver con el hecho de que en las familias se tienden a guardar secretos, no solamente en el tema del abuso, sino en el consumo de sustancias. A una familia le causa mucha indignación tener esas situaciones, a personas que rompen lo que la sociedad estipula como correcto. Y tienen miedo a hacerlo público por la estigmatización del resto de la sociedad, entonces ocultan el hecho por temor, vergüenza y creen que esa es la mejor manera de ayudar a la víctima; hasta cierto punto no dejan de tener razón por el hecho que la sociedad no está preparada para saber qué hacer con un tema que a estas alturas está lleno de tabúes. Por eso no denuncian. Y si es un miembro de la familia y ese miembro tiene una posición de poder significativo, ya sea económico o una posición de prestigio, les cuesta, la familia entra en una crisis. Y lo otro es que casi nunca se lo creen, esa es una manera de evadir la realidad, es un mecanismo de defensa ante no saber qué hacer y sentir que fue su culpa.
En muchos casos de abuso sexual está la duda respecto a lo que el niño o niña cuenta ¿qué elementos hay que tomar en cuenta para saber que estamos ante un caso de abuso sexual?
Las reacciones del niño te van a dar un indicador. Nosotros como sicólogos, por ejemplo, no decimos ‘este relato es verdad’, pero decimos ‘este relato es creíble’ cuando vemos que hay una sincronía entre lo que el niño dice, cómo lo dice y los elementos que tiene para decirlo. Un niño, dependiendo de la edad, no conoce muchas cosas que suceden durante el abuso porque no forman parte de su proceso cognitivo, de su educación, ni tampoco por vivencia propia, entonces esos elementos que te da el niño tienen una relación. Nosotros le decimos fenomenológica, o sea hay reacciones en el cuerpo, hay reacciones a nivel de sensopercepción. En el caso del relato de un menor se tiene que considerar si hay estos elementos y siempre hay que creerle. Si me preguntas como padre y como sicólogo qué recomendaría: creerle al niño, porque raramente va a mentir en algo tan grave.
El hecho que tengamos esta problemática tan arraigada y que en muchos casos no se denuncia ¿cómo repercute en la sociedad?
A nivel de familia eso va a depender de los factores protectores de cada familia. En una familia donde hay unidad, capacidad económica… porque eso cuenta, no es lo mismo que a un niño abusado lo llevés al sistema público de salud a que le pagués un tratamiento con un especialista. No estoy diciendo que los sicólogos del sistema público no saben, pero la secuencia de la cita en una clínica privada es semanal y en el sistema público es mensual, entonces todos esos factores, la unidad, la comunicación que tengan, la edad a la que ocurrió el evento, las circunstancias en la que se da y la respuesta de la familia van a marcar una mayor posibilidad de recuperación. A nivel de comunidad generalmente lo que hay es más estigmatización, desgraciadamente la comunidad más bien refuerza el dolor de la gente, la comunidad no está preparada, le falta más sensibilización, no es falta de conocimiento porque lo tienen, las organizaciones han trabajado mucho en la parte de conocer, pero no en la parte de sentir, de ser más solidarios, más empáticos y que respeten a las víctimas. Y a nivel de sociedad, por un lado al Estado le corresponde el cumplimiento de las leyes, ser más beligerante con el cumplimiento de las normas, y que las diferentes instituciones, ya sean universidades, escuelas, etcétera, asuman compromisos serios contra el abuso sexual.

El especialista

Manuel Antonio Leiva Loredo
PROFESIÓN: Sicólogo clínico
Edad: 36 años.

Especialista en Género y Violencia.
Trabajó en un enfoque en derechos de la niñez y nuevas masculinidades.

lunes, 15 de febrero de 2016

Explotación sexual infantil o turismo responsable



Nicaragua 
La ciudad de Granada es sin duda uno de los destinos turísticos más conocidos de Nicaragua. Los antiguos edificios de una de las primeras urbes fundadas por los españoles en tierra firme hace casi 500 años, sus pintorescos colores, su arquitectura colonial y el majestuoso lago Cocibolca atraen a más de medio millón de visitantes al año. Pero este desarrollo viene de la mano de un notable y preocupante crecimiento de la prostitución sexual comercial. Una lacra social aún más acentuada por que la gran mayoría de las trabajadoras sexuales son menores de edad.
Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabajan con la Niñez y la Adolescencia (Codeni)cerca de 20,000 niños, niñas y adolescentes nicaragüenses son víctimas de explotación sexual en alguna de sus manifestaciones como pedofilia, pornografía, prostitución, turismo sexual o trata de menores. Sin embargo, es muy difícil cuantificar el número exacto por el carácter encubierto de la actividad y la vinculación a redes de intereses económicos, lo cual puede restringir la voluntad de ciertos sectores a combatir esta problemática.

Cuando cae la noche, la ciudad de Granada sigue manteniendo un ritmo trepidante. Los mercados y los comercios van cerrando pero los locales de ocio ya han abierto sus puertas. La ciudad a diario se viste de fiesta, sobre todo en una de las principales arterias turísticas: La Calzada, donde la algarabía y el alboroto de los turistas se entremezclan con la música de los bares, las canciones más románticas de los mariachis que rondan a las parejas y los ofrecimientos de los vendedores y vendedoras ambulantes. A las niñas se les conoce como chicleras porque llevan canastos con dulces que venden a los visitantes pero algunas, en realidad, ofrecen sus servicios sexuales. Son menores de 12 a 17 años de edad que suelen lucir ropa ajustada y un excesivo maquillaje para intentar ocultar su juventud. Es una buena tapadera para buscar algún encuentro sexual a cambio de unos dólares y no llamar demasiado la atención.
Rosa es una niña vivaracha y sonriente de 13 años, y a pesar de su maquillaje aparenta poco más edad. Vende semillas de marañón a los turistas en la calle de la Calzada. Llega del barrio Solidaridad, a las afueras de Granada, acompañada de su hermano de 12 años y una hermana de ocho, que se dedican a ofrecer frutos secos en unas pequeñas cestas de mimbre. Su madre les prepara las bolsas en varios tamaños y, si no venden lo suficiente, tendrán que irse a casa caminando de madrugada con castigo asegurado. Pero desde hace dos años cree que las cosas le van mejor desde que, por medio de una amiga un año mayor que ella, ha entrado en el negocio de la prostitución.“Tengo varios amigos que me cuidan cuando vienen a Granada, les hago compañía y a cambio puedo llegar a casa en taxi y con plata suficiente. Mi hermano se queda cuidando a la pequeña durante unas horitas. No saben nada, les digo que voy a intentar vender por otra calle y al regreso me deshago de mis marañones para que nadie sospeche”, admite.
Cerca de 20,000 niños, niñas y adolescentes nicaragüenses son víctimas de explotación sexual en alguna de sus manifestaciones
Según Karla Sequeira, coordinadora de la Asociación-Comité de la Niñez y la Familia (Aconifa), en la ciudad transitan a diario al menos 50 niñas y niños en situación de explotación sexual comercial, la mayoría víctimas del turismo sexual practicado principalmente por extranjeros, aunque también hay nacionales. Para Sequeira, Granada es un potencial destino para el turismo sexual infantil y urge retirar a los menores que permanecen en riesgo por las calles.

En un informe publicado por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) Granada no solo atrae por su belleza colonial, el turismo sexual es una práctica que se desarrolla a vista de las autoridades y de la población en general.
“Existen niñas y niños en las calles en situación de riesgo, quienes son percibidos como “objetos y mercancía”. Se tiende a culpar a la familia, principalmente a las madres que en algunos casos se prestan a explotar sexualmente a las hijas, dejando en la impunidad a los explotadores y demandantes sexuales”, indica el informe.


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Jóvenes esperando clientela en su zona de La Calzada. Á. F.


En el caso de Ninoska, una niña de 14 años, el entorno familiar ha sido el detonante para llegar a vivir en la calle. Su padre está en la cárcel por trata de personas, y su madre llegó a prostituirse porque lo que ganaba en su puesto de verduras del mercado era escaso por su afición al alcohol. Su hermana mayor se prostituye los fines de semana para pagarse los estudios. Ninoska creció entre el maltrato: “Desde que tenía unos siete años de edad mi mamá me enviaba a diario desde las cinco de la mañana al puestito, y después hasta las siete de la tarde a las calles a vender cigarrillos y chicles. No podía regresar a casa si no vendía todo porque me pegaba. Un tío de mi papá llegó también tomado y una vez me violó. Me dió mucho asco pero también mucha fuerza: le intenté machetear y nunca más se me acercó. A mi mamá siempre me la encontraba tomada y dormida. Yo aprovechaba para salir con algunos de los clientes de mi hermana y desde entonces soy la que lleva la comida a casa”.
Según Unicef, el abuso de menores en el seno de la familia es un fenómeno común en los estratos más desfavorecidos de América Latina. En demasiados casos supone un camino directo a la prostitución. El 47% de las niñas prostitutas en Centroamérica han sido víctimas de abusos sexuales y violaciones en sus hogares, y casi la mitad de ellas se inicia en la prostitución entre los 9 y los 13 años, asegura la agencia de las Naciones Unidas. En Nicaragua, el 68% de los abusos sexuales a menores es dentro del propio hogar.

A las niñas se les conoce como chicleras porque llevan canastos con dulces que venden a los visitantes pero algunas, en realidad, ofrecen sus servicios sexuales

Además, el entorno contempla factores socioeconómicos y culturales como la pobreza, el desempleo, la falta de acceso a una educación de calidad, la migración, la desarticulación familiar, la escasez de espacios de recreación, la discriminación o el machismo, factores que facilitan la existencia no solo de una demanda, sino de cierta tolerancia social ante la explotación sexual comercial. Son muchos los menores en situación o riesgo de que no cuentan con acceso a salud primaria y especializada ni atenciòn psicológica o orientación jurídica y que, en general, se enfrentan a una evidente desinformación sobre sus derechos.
Coralia Domínguez es oficial especializada en la trata de personas de la policía nacional en Granada. “Fue en el 2010 cuando se creó un protocolo de actuación junto a instituciones gubernamentales y comisiones de la niñez para luchar contra esta lacra. Uno de los problemas que nos encontramos para detectar a los explotadores y a las menores que son víctimas es que a veces son las propias madres o familiares quienes las prostituyen y cuando son llevadas ante las autoridades, ambas se cubren y no denuncian el hecho”, apunta.
“En Granada la explotación sexual infantil como actividad sexual remunerada se manifiesta principalmente como pornografía infantil y turismo con fines sexuales”, asegura Karla Sequeira, También añade: “En un sondeo realizado junto a Unicef se demostró que esta ciudad se vendía como un destino de explotación sexual”. Dato que confirma Coralia Domínguez: “De hecho, nos encontramos con un hotel que realizaba mensualmente un concurso de míster a chicos menores de edad. El que ganaba era el más solicitado por los clientes. Se publicaba en internet y se subastaban al mejor postor. Sus fichas con fotos incluidas eran escandalosas. Figuraba su altura, peso, color de ojos y tamaño del pene. Fue cuando decidimos aunar fuerzas y junto a instituciones gubernamentales asumimos como factor de riesgo el turismo sin control alguno”.
Sequeira también indica que un trabajo realizado por estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua demostró que varios hoteles se vieron implicados al permitir que menores de edad ingresaran a sus instalaciones con turistas a sostener relaciones sexuales. "Los propios turistas a la hora de realizar la reserva en el hotel, solicitaban a un chaval o chavala en el paquete de su estadía en el hotel, y claro, se les permitía. Muchos aquí pensaban que eso era lo normal”, apunta.
En abril de 2004, promovido por Unicef y diversas instituciones, como el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) o la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR), la Comisión Municipal de la Niñez y la Adolescencia de Granada, se presentó una iniciativa para hacer frente a esta situación. El resultado fue el Código de Conducta para la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes contra la Explotación Sexual Comercial en el Turismo, donde se suscriben asociaciones de agencias de viaje, de líneas aéreas, de restaurantes, de hoteles y otros cuerpos empresariales relacionados al sector. Los firmantes se comprometieron a adoptar políticas internas para la prevención y la lucha contra el turismo sexual y para el adecuado manejo de situaciones de esta naturaleza.

En la ciudad transitan a diario al menos 50 niñas y niños en situación de explotación sexual comercial, la mayoría víctimas del turismo sexual

Desde la policía turística también se realizan operativos de atención, prevención y de actuación. Así, sensibilizan a los locales cuando consideran que pueda haber una irregularidad en algún adulto en compañía de menores. Amaru Francisco Alfaro, jefe de este cuerpo, explica que el protocolo funciona. "Gracias a nuestros controles de prevención sistemáticos y a la colaboración de trabajadores del sector y de la ciudadanía hemos conseguido detener el ascenso de este tipo de delincuencia. Pero debemos seguir trabajando. Nuestro objetivo es extinguir esta lacra, labor difícil, sí, pero poniendo las cosas más complicadas a los pederastas van a caer menos víctimas. De echo, hace dos años detuvimos a un conocido pederasta estadounidense gracias a la participación popular, al FBI en un trabajo en conjunto con nosotros. También desmantelamos una banda de trata con adolescentes en Granada y Masaya, o la detención de un productor de pornografía infantil con el estudio situado en un reconocido hotel de la ciudad”, explica el capitán .
Xiomara Díaz, empresaria hostelera de Granada, asegura que en el sector turístico es muy frecuente que los turistas intenten ir con niñas a cenar o a meterlas en el hotel. Su restaurante es un ejemplo en cuanto a responsabilidad social. Capacitan y sensibilizan al personal en turismo responsable, les dan las herramientas para poder reportar directamente a la policía un comportamiento sospechoso o un caso de explotación infantil. “Sobre todo que los trabajadores no consideren que lo tienen que hacer como buena práctica en su empresa, sino con su comunidad”, indica.
En abril de 2015, Xiomara fundó UpNicaragua, “un programa que apuesta por empoderar a niñas y adolescentes de 13 a 18 años con el fin de romper el ciclo de la pobreza, el abuso y la explotación además de darles la oportunidad de que sean partícipes socialmente como actores principales”. Esta iniciativa surgió como resultado de la escasez de programas sociales de prevención y de reinserción para un segmento de la población que crecía de manera preocupante.
Entre diversos talleres, actividades culturales y de ocio hay uno que a las niñas y adolescentes les apasiona: la elaboración de joyería con papel reciclado. Sus diseños se venden en la tienda solidaria que la propia Xiomara tiene en su negocio “Les enseñamos una herramienta de trabajo que nos permite recaudar fondos para que nuestro proyecto sea auto sostenible y para darles una aportación a las chicas generándoles, además, un compromiso y un notable aumento en su autoestima”.
Karla Sequeira exige que la explotación sexual comercial de adolescentes y niños no se vea como un trabajo más, sino como un delito, por lo que es un error haberlo establecido de esta manera en el convenio con el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Asegura que actualmente desde Aconifa y la Comisión Municipal de la Niñez y la Adolescencia de Granada está atendiendo a una veintena de niñas que han sido víctimas de explotación sexual comercial, pero que uno de los problemas es que no tienen claro cuantas más pueden estar bajo ese acto criminal. “¿A quiénes vas a cuantificar? ¿Solamente a las que vemos públicamente? No, porque también hay otras que son víctimas del proxenetismo, de abusos sexuales en su propio hogar, otras que las han casado con sus violadores, las que se dan por desaparecidas...estas niñas no andan en las calles”, concluye.

sábado, 13 de febrero de 2016

Psicodrama, instrumento contra la violencia

El Salvador.

L
a familia es el espacio natural donde todos nos desarrollamos. Pero en su intimidad aparece la violencia e intentos por mantenerla oculta. Los principales tipos de violencia que se dan en el hogar son la violencia contra niños muy pequeños, violencia física, violencia emocional, abandono, violencia sexual, matrimonios prematuros, prácticas tradicionales perjudiciales y presenciar violencia intrafamiliar. Los padres son los responsables de criar a sus hijos y los gobiernos deben apoyarlos brindando consejos, apoyo e información.
En El Salvador, el maltrato físico, el abuso sexual infantil y la explotación sexual comercial, presentan índices muy altos. Siendo la irresponsabilidad de los padres, en  la protección de sus hijos en edades de indefensión, una de las causas de tales falencias1 .
En la vida escolar el castigo físico es una rutina. Pero la disciplina violenta atemoriza pero no enseña a tener iniciativa y a comportarse correctamente. Los principales tipos de violencia que se dan en la escuela son: violencia física por parte de profesores, trato cruel y humillante por parte de profesores, violencia física por estudiantes, violencia psicológica por estudiantes y violencia sexual o de género.
La violencia escolar supone la violación de un código de convivencia. El bullying resume la violencia escolar. La violencia debe llevar a la acción a docentes, psicólogos escolares e inspectores pedagógicos, con el apoyo del Ministerio de Educación y en contacto con la familia y las autoridades2.
Una institución es un lugar donde niños, niñas y adolescentes viven juntos y son cuidados por adultos que no son su familia. Niños y niñas son recluidos porque no tienen padres, sus familias son demasiado pobres, han sufrido algún abuso sexual en su familia o son víctimas de discriminación. Los principales tipos de violencia que se dan en las instituciones son: violencia por parte del personal, violencia como tratamiento, abandono y violencia por parte de otros niños y niñas.
Un centro de detención es un lugar donde se encuentran niños, niñas y adolescentes transgresores de la ley que se encuentran privados de libertad. Los tipos de violencia en ellos son los castigos físicos como parte de la pena, la violencia por parte del personal y la violencia por parte de otros compañeros.
En general, los Centros de Acogida trabajan en reintegrar a niños, niñas y adolescentes con trastornos de conducta o con dificultades sociales. El problema es, que tienen un protocolo de actuación cuando los niños, niñas y adolescentes internos están fuera de control. Regularmente éste protocolo comprende las celdas de aislamiento, la sedación, la contención mecánica (atarlos a la cama), dejarlos sin comer, prohibirle la visita de familiares y mantenerlos de pie durante horas3 .
Entre tanto, niños, niñas y adolescentes trabajan porque sus padres u otros adultos los obligan a trabajar o porque necesitan dinero para comer y donde vivir. Los tipos de violencia que los niños, niñas y adolescentes trabajadores sufren son: violencia por parte de empleadores, personal o clientes; prostitución y pornografía infantil y servidumbre para saldar una deuda.
Comúnmente los  niños, niñas y adolescentes trabajadores se ganan la vida en ocupaciones “peligrosas”. En una sociedad donde los padres le dan más importancia a la labor del menor en actividades económicas que su asistencia a la escuela, serán inducidos a trabajar por sus propios padres. La mayoría de niños, niñas y adolescentes trabajan en la economía informal. La violencia de que son objeto se “oculta” y es signo de la cultura del lugar de trabajo. Ésta comprende brutalidad física, gritos, palabrotas, acoso sexual y en casos extremos, violación o asesinato4.
A la vez, la comunidad es un grupo de personas que viven cerca unas de otras en lugares populosos. En ella niños, niñas y adolescentes pueden ser víctima de violencia si no cuentan con la protección de su familia. Los principales tipos de violencia comunitaria son: violencia entre niños, niñas y adolescentes, violencia como parte del proceso de convertirse en hombre, violencia sexual, violencia por parte de novio o novia, violencia contra niños que viven en la calle, explotación en el sector turismo, violencia en campamento de refugiados, trata y secuestro, violencia en medios de comunicación e internet.
El Fondo de las Naciones Unidad para la Infancia (UNICEF) consideraba, hace casi un año, que El Salvador era el país más violento del mundo contra su niñez. Citaba que por el accionar de grupos delictivos, familias abandonan sus hogares y se desplazan a otros municipios. Los niños de población desplazada corren el riesgo de perder la vida y cortar sus nexos familiares, con la comunidad y con sus estudios. Indicaba que estos desplazados han sido invisibilizados, ya que no hay políticas de atención y protección a ellos. El actual gobierno, con el plan “El Salvador Seguro”, presenta mecanismos de protección social y programas de atención a la niñez y adolescencia en condiciones de vulnerabilidad5.
ESTUDIO SOBRE LA VIOLENCIA
En el dos mil uno la Asamblea General de las Naciones Unidas pidió al Secretariado General un estudio sobre la violencia contra niños, niñas y adolescentes. La consulta se realizó entre los meses de Marzo y Julio de dos mil cinco en ciento treinta y tres países. El estudio dice que la violencia se da en todos los países sin importar cultura, grupo étnico u origen. A la vez, que la violencia se puede dar en cualquier parte, no importa si la familia tiene un alto o bajo nivel educativo o si son ricas o pobres6.
La violencia es el uso de la fuerza o situación ventajosa para lastimar a otra persona a propósito. La violencia permanece oculta por temor, por el estigma, por considerarla normal, porque no se denuncia y no se registra. Los efectos de la violencia son: problemas de salud física, dificultades para las relaciones interpersonales, problemas de aprendizaje, dificultades para expresar sentimientos, problemas de salud emocional y propensión a comportamientos peligrosos. Los lugares donde se produce la violencia son: en el hogar, en los centros educativos, en las instituciones, en el trabajo y en la comunidad.
El Estudio Sobre la Violencia recomienda, que cada país debe incluir en sus planes nacionales la prohibición de la violencia contra niños y niñas, deben tener un sistema de recopilación de información sobre la violencia, tener información sobre lo que se está realizando para detener la violencia y deben tener un sistema para denunciarla.
PSICODRAMA, PROCEDIMIENTO TERAPÉUTICO
El Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia ha elaborado un diagnóstico sobre la inseguridad en El Salvador y ha desarrollado el plan “El Salvador Seguro”. El cual consta de cinco ejes: prevención de la violencia, persecución penal, rehabilitación y reinserción, atención y protección de víctimas y fortalecimiento Institucional. Y ciento veinticuatro acciones para enfrentar la violencia y la criminalidad. Una de las acciones, en atención y protección a víctimas, es diseñar un modelo de atención a víctimas de la violencia7.
El psicodrama es un procedimiento terapéutico que utiliza técnicas dramáticas como medio expresivo, de comunicación, de exploración y de operación. Su objeto es desarrollar la flexibilidad y la espontaneidad, para explorar alternativas y posibilidades en situaciones presentes y futuras. Su objetivo es llevar a los participantes a reconocer sus emociones y sentimientos y a hacer cosas diferentes en situaciones determinadas para reparar conflictos y frustraciones. Los elementos principales del psicodrama son el protagonista, quien dramatizará la situación. El director, que es el terapeuta. El escenario, espacio de la realidad suplementaria. Los egos auxiliares, ayudan al protagonista a desarrollar la escena y el público, quienes son una parte del grupo.
El psicodrama en niños, niñas  y adolescentes, puede ser utilizado para prevenir la violencia y atender a sus víctimas, las edades de los participantes pueden variar entre los diez a los dieciocho años. Y el grupo puede fluctuar entre diez y veinte personas8.
Con las dramatizaciones se busca mostrar como las actitudes son vistas por los demás. Las dramatizaciones son importantes para que cada uno se vea a sí mismo, en cada uno de los colegas que está representando un papel. La representación dramática permite una evaluación personal y una revisión colectiva de los comportamientos. La sesión se inicia con una breve presentación del tema en quince minutos. Luego se lee, en cinco minutos, la noticia y el guión elaborado en él se encuentran los roles a distribuir. Seguidamente, el director pide voluntarios para los papeles que se van a representar y se ensaya el guión durante diez minutos. Luego, el drama es representado por un grupo de personas: protagonista y egos auxiliares. La representación se desarrolla en treinta minutos. Terminada la representación, en plenario se evalúa, por veinte minutos, lo que observaron: primero, protagonistas y egos auxiliares y en segundo lugar, el público. Se les pregunta sobre sus impresiones de la dramatización, sobre sus emociones y sentimientos que abrigaron, así como algunos detalles. Finalmente, el terapeuta hace sus complementaciones en diez minutos. Indica que se aprendió con la representación dramática y asigna tareas terapéuticas. La sesión psicodramática dura una hora con treinta minutos9.
Por ejemplo, en el tema de violencia en la comunidad se lee la siguiente noticia: “La Policía Nacional Civil (PNC) reportó el homicidio de un joven de dieciséis años en el cantón Zapote del Municipio de Jucuapa. Los hechos ocurrieron a las siete de la noche, cuando el adolescente fue atacado con arma de fuego cuando venía de visitar a su novia”. El guión de esa noticia es el siguiente: Gilberto acompañó a Gertrudis, conocida como Trudy, hasta su casa situada en “La Granjita”, comunidad acechada por las pandillas.
-Trudy: ¡Ay Gilberto!, mejor no me hubieras acompañado hasta la casa. Me da miedo que salgás vos solo de la colonia.
-Gilberto: ¡Ah Trudy!, es que estoy enamorado de vos. Además, no me va a pasar nada.
-Trudy: ¡Adiós Gilberto!
-Gilberto: ¡Adiós Trudy!
Gilberto ha comenzado a caminar y le salen al paso Stinky y Plaguey, dos homeboys del barrio.
-Stinky: ¡Ey homie!, no te habíamos visto por esta colonia. ¿Sos un chota o una rata?
-Gilberto: ¡Ey cálmense, soy un civil!
-Plaguey: ¡Cual civil!, vos sos una cochina rata y te vamos a picar.
-Gilberto: ¡No hombre!, no pertenezco a ninguna clica.
-Plaguey: ¡Te vamos a encaminar a aquel predio, tenemos luz verde para quitarte!
-Gilberto: ¡Por favor, déjenme ir!
Trudy se da cuenta de lo que le sucede a Gilberto y le pide a su hermano mayor que intervenga por su amigo.
-Máximo: ¡Ey carnales! ¡Cálmense!, ese civil es mi primo.
Máximo se levanta la camisa y les muestra su mortero (arma de fuego).
-Stinky: ¡Esta bien carnal!, pero que no ande solo en la colonia.
Máximo encamina a Gilberto hasta las afueras de “La Granjita”. El protagonista es Gilberto y los egos auxiliares Trudy, Stinky, Plaguey y Máximo.

El programa psicodramático radica en seis sesiones a juicio de una semanal. Los temas a desarrollar en cada sesión son: ¿Qué es la violencia?, la violencia en la familia, la violencia en los centros educativos, la violencia en las instituciones, la violencia en los centros de trabajo y la violencia en la comunidad. La primera sesión es distinta a las que siguen. En ella se hará una introducción de los que es la violencia y el procedimiento psicodramático. Posteriormente el director solicitara voluntarios para adiestrarlos en las principales técnicas psicodramáticas. El propósito es lograr una atemperación o adecuación de los miembros del grupo a la lógica psicodramática.

miércoles, 27 de enero de 2016

El abuso sexual infantil ocurre y se previene desde casa


El abuso sexual, cuyas principales víctimas en Nicaragua son los menores de 17 años, es un enemigo que está en casa. Estadísticas del Instituto de Medicina Legal (IML), muestran que en el 65% de los casos los agresores son conocidos o familiares de las víctimas, por lo que especialistas consultados por El Nuevo Diario dieron pautas sobre cómo prevenir y detectar este delito. 

Alba Luz Salgado Dávila, especialista en sicología infantil, y Manuel Leiva Loredo, sicólogo clínico, coincidieron en que ante esta amenaza latente, los padres deben brindar confianza a sus hijos y crear espacios de comunicación para que estos puedan contar cualquier situación de abuso.
Un proceso
Salgado Dávila explicó que antes de la perpetración del abuso hay una serie de acciones por parte del victimario para captar la atención y ganarse el cariño de sus víctimas. “Los abusadores, más cuando son cercanos, siempre abordan a los niños dándoles confianza, sembrando amor, dándoles regalos, es decir, crean un lazo fuerte y el niño o niña llega a quererlos”, dijo. 
  • 71 por ciento de las víctimas registradas en 2014 fueron mujeres de 0 a 13 años. 
Solo en el 2014, de los 6,052 peritajes clínicos por abuso sexual que realizó el IML, 5,035 fueron niños, niñas y adolescentes de 0 a 17 años, lo cual equivale al 83% de los casos. Sin embargo, el pasado lunes dicha entidad informó que durante el 2015 el 90% de las víctimas fueron menores de edad de 0 a 13 años. 
Las estadísticas del 2014 del IML también muestran que en la mayoría de los casos los abusadores son conocidos (35%), novios (9%) o familiares de las víctimas (11%), además que el delito ocurre, principalmente, en el domicilio de estas (44%) o en la casa del agresor (26%). 
Según Salgado Dávila, luego de crear una relación con su víctima, el abusador comienza con los tocamientos y otro tipo de vejaciones, por lo que también empieza a intimidar al niño, niña o adolescentes y a amenazarlo para que no cuente nada. La amenaza más usual es que le harán daño a sus familiares, aunque también les advierten que si dicen algo nadie les va a creer, indicó la especialista. 
Señales

En esa etapa, agregó, la víctima comienza a mostrar cambios en su comportamiento. 
El sicólogo clínico Mario Leiva Loredo apuntó que los cambios varían de acuerdo a cada persona, pero que, en general, aparte de rechazar participar en actividades sociales y mostrar bajo rendimiento académico, así como falta de sueño y apetito, las víctimas comienzan a tener un comportamiento sexualizado que no corresponde a su edad. 
  • 4 por ciento de los casos en 2014 fueron perpetrados por los padres de las víctimas. 
El especialista destacó que una regla universal para evitar el abuso sexual en niños, niñas y adolescentes es creerles y no poner en tela de duda lo que dicen. “En la medida que el niño sienta que tiene el apoyo de la familia, que lo escuchan y le ponen atención, en esa medida va a tener confianza para contar lo que pasa (…)  un niño no puede imaginar un hecho de abuso sexual sin haberlo vivido”.
Tanto Salgado Dávila como Leiva Loredo señalaron que una reacción típica en un menor de edad que está sufriendo abuso sexual es que de un día para otro deja de querer compartir con el victimario y, lamentablemente, en la mayoría de los casos la familia asume que se trata de un acto de rebeldía sin razón y lo obligan a saludar y ser cariñoso con esa persona. Los datos del IML indican que en el 17% de los casos de abuso registrados en 2014 primó la posición de poder del victimario. 

domingo, 20 de diciembre de 2015

Más de dos mil casos de abuso sexual contra menores


FLAGELO

Las principales víctimas de abuso sexual en Panamá siguen siendo los niños.
La cruel realidad queda al desnudo en las estadísticas del Ministerio Público (MP), las cuales indican que más de 2,000 niños han sido agredidos sexualmente en lo que va del 2015.
Según la fiscal Primera de Circuito de Panamá, Kathya Meléndez, de los 2,743 casos registrados en Panamá, San Miguelito y el área Oeste 87% de los abusos sexuales fueron cometidos contra menores de edad.
Esto significa que cerca de 2,387 sufrieron abusos en estas áreas del país entre enero y octubre pasado.
La lista de víctimas de agresiones sexuales es encabezada –según Meléndez– por menores de entre 14 y 17 años, seguidos de los niños entre 9 y 13 años.
Las autoridades mostraron su preocupación y se mantienen en alerta ante el aumento de las cifras, pues, para la misma fecha, el año pasado habían recibido 1,514 denuncias por este tipo de agresión.
Más casos
Sin embargo, lo alarmante de estos datos no es el número, sino que las violaciones carnales son las que lideran las listas en las tres regiones.
Cifras del MP en el I y III Distrito Judicial (provincias de Panamá, Panamá Oeste, Darién, Colón, Chiriquí y Bocas del Toro) revelan que en estas áreas del país se han contabilizado 5,403 casos. De estos, 1,729 fueron violaciones; 3,820 se cometieron en perjuicio de niñas; y el resto (1583) fue registrado como otras clases de víctimas.
A este flagelo le siguen la pornografía infantil, con 1,178 casos; las relaciones consentidas (que es cuando el menor mantiene una relación con un adulto con su consentimiento), con 960; y los actos libidinosos (tocar o hacer que lo toquen), 642.
Oeste y San Miguelito
Al igual que Meléndez, el fiscal Alcides Pimentel, de la Fiscalía Primera de Circuito de Panamá Oeste, desglosó que en esta provincia han recibido 583 denuncias, lo que representa 258 casos más que en el 2014.
Asimismo explicó que los distritos de Arraiján y La Chorrera son los más afectados, y los agresores (en su mayoría) han sido vecinos, amigos o familiares.
En el caso de San Miguelito, la fiscal Zulma Dip, señaló que este año se han registrado 276 casos por agresiones sexuales: 125 por violación, 92 de relaciones consentidas y 37 de actos libidinosos.
Ante el alarmante aumento de los casos de abuso, el MP dispuso la habilitación de dos nuevos fiscales para que investiguen estos delitos (la fiscal 12 y el fiscal 16).
Ambos serán capacitados para evaluar este tipo de delitos.
En este sentido, planean crear un registro nacional de agresores sexuales para determinar el sexo, edad y demás generales de los abusadores.

domingo, 30 de agosto de 2015

Guatemala: la niñez aumentaron 26.9%

Denuncias de abusos contra la niñez aumentaron 26.9%
Ilustración: Alejandro Azurdia/s21
De acuerdo con Eduardo Magermans, director de la campaña No retrocedemos, que se enfoca en la concienciación, denuncia y erradicación de la violencia sexual en contra de la niñez, el apoyo de IJM se concentró en analizar la eficacia de la respuesta del sistema de justicia ante la problemática de la violencia sexual en contra de niños y niñas.
En el estudio se destaca que entre los años 2008 y el 2012, se presentaron 36 mil 166 denuncias por abuso sexual en contra de menores, de las cuales un 88.32% de las víctimas fueron niñas adolescentes.
Asimismo, se encontró que un 18% de los casos denunciados fueron desestimados en la etapa temprana del proceso penal. Mientras que el 82% de las denuncias avanza a la etapa de investigación por parte del Ministerio Público (MP).
Lo dramático del estudio, según Magermans, es que solamente en uno de cada 10 casos de violencia sexual en contra de niños y niñas se logra una acusación formal y juicio, aunque no siempre se llega a una sentencia firme.
Estudiar la situación del país, en este tema, fue el elemento principal de la investigación realizada por IJM; esto como parte del programa de reformas al sector justicia. También se trabaja en reforzar las acciones y la implementación de programas y talleres preventivos, que se están trabajando con los niños y niñas en el interior del país por distintas instancias que buscan erradicar este tipo de violencia.
“Pese a que el problema ha existido en Guatemala por siempre, no ha sido visible para las instancias que se encargan del cuidado y la protección de los menores”, señaló Magermans.
La manera en que se procede para dar seguimiento a las denuncias consiste en presentarlas en conjunto con el MP, la Procuraduría General de la Nación (PGN), organizaciones de sociedad civil especializadas en brindar acompañamiento legal, el Ministerio de Salud Pública y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), entidades que cierran el círculo de protección y atención inmediata a la víctima.

EN EL NÚCLEO FAMILIAR
Datos del MP establecen que, en la mayoría de los casos de denuncias por abuso sexual contra menores, el agresor es parte de la misma familia o una persona allegada al núcleo familiar de la víctima. Los departamentos con mayores índices de este tipo de delitos son: Guatemala, Escuintla, Chiquimula, Alta Verapaz y Chimaltenango. 

En estos dos últimos departamentos mencionados, los hechos de agresión sexual se reportan mayormente entre la población indígena, con el agravante que por un hecho cultural prevalece el silencio y hasta la convivencia de las menores con el agresor. En estos casos las agresiones no solo son silenciadas, sino continuadas e invisibles.

SIN DISCRIMINACIÓN
El abuso sexual infantil no ocurre solo en poblaciones marginales. Abarca todas las culturas y clases sociales. Afortunadamente, en la actualidad, las personas involucradas se están animando a denunciarlo, lo que se refleja en una mayor cantidad de consultas, tanto en los hospitales públicos como privados. 

Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes (FS), señaló que se han establecido protocolos de atención y protección a los menores que son víctimas de estas agresiones, de tal cuenta que otro de los factores que inciden en el mayor número de denuncias es que ahora los hospitales en todo el país tienen el mandato de presentar de oficio la denuncia cada vez que atienden médicamente un caso relacionado con violencia sexual contra menores.
De acuerdo con Cruz, cuando el abuso ocurre en el ámbito familiar, es más difícil trabajar en el tema, debido a que en el caso de niños pequeños o personas con discapacidad, la información solo llega por medio de terceros y que es difícil muchas veces tener la versión del propio núcleo familiar.

DAÑOS PSICOLÓGICOS
La psicóloga infantil Cindy Juárez explica que para tratar el problema es preciso establecer primero un criterio sobre el abuso sexual a menores, el cual se caracteriza por cualquier solicitud o ejercicio de contacto, caricias, juegos o toqueteos, en los que al menos uno de los implicados no desea, conoce o carece de conciencia de lo que está pasando y que se obtiene por la fuerza o la ascendencia con la víctima.

Con base en esta definición, dice la psicológa, es cuando nos damos cuenta de la gravedad del problema, porque en la mayoría de los casos y sobre todo en casos de niños menores de 9 años, los abusos son cometidos por personas que cuentan con la confianza y hasta el afecto de los pequeños. Cosa que mental y psicológicamente es difícil de superar y curar.
El abuso sexual infantil constituye un importante factor de riesgo para el desarrollo de una gran diversidad de trastornos psicopatológicos en la edad adulta, agrega la profesional. 
El abuso a menores afecta diferentes áreas de la vida de la víctima. En el largo plazo, los afectados suelen tener dificultad para interactuar con otras personas y el otorgamiento de la confianza. Esto es más grave cuando la o el menor abusado forma parte de un grupo social cerrado, en el que todos se conocen y conviven, o cuando por cuestiones de tipo social o cultural, ni siquiera se hace la denuncia, indica Juárez.
Debido a que es un problema que va en aumento en Guatemala, se impulsa la campaña No retrocedemos, de la Misión Internacional de Justicia, que busca utilizar las posiciones de liderazgo político y de ciudadanos y ciudadanas para crear la conciencia social y romper el silencio, considerado el principal cómplice del abuso sexual a niños y niñas a nivel nacional.

No retrocedemos
Una campaña de concientización
La Misión Internacional de Justicia (IJM, por sus siglas en inglés) impulsa la campaña No retrocedemos, que busca un compromiso de la sociedad guatemalteca, pero principalmente de los candidatos presidenciales, quienes, de resultar electos, firmen el compromiso de apoyar las iniciativas ya existentes y usen su liderazgo para combatir la impunidad en casos de violencia sexual.
Según IJM, este delito ha impactado la vida de los más débiles de la sociedad, y debido a la falta de acceso a la justicia provocó que las víctimas afrontaran las consecuencias de lo que consideran un crimen.
Lo que se pretende es construir un futuro libre de impunidad de la violencia sexual en Guatemala, por medio de diferentes estrategias ya iniciadas, y que el Gobierno comprometa los recursos para dar atención integral a quienes sufren de ese tipo de abusos.
También, que haya un sistema de justicia más sensible hacia las víctimas y sobrevivientes de la violencia sexual, además de la continuación de esfuerzos preventivos. Hasta el momento, solo han firmado el compromiso los candidatos Zury Ríos, José Ángel López, Jimmy Morales, Alejandro Giammattei, Lizardo Sosa y Luis Pérez.

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